Nueva Guerra Fría y explosión del gasto militar: El dilema macroeconómico de la deuda de seguridad
Fragmentación geopolítica y rearme global. Análisis institucional del umbral del 2 % de la OTAN, los 900.000 millones de dólares de la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) de EE. UU. y el impacto de los créditos y garantías públicas en la sostenibilidad de la deuda soberana.
GLOBAL · 8 min · Actualizado 2026-10-09
Fragmentación geopolítica y rearme global. Análisis institucional del umbral del 2 % de la OTAN, los 900.000 millones de dólares de la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) de EE. UU. y el impacto de los créditos y garantías públicas en la sostenibilidad de la deuda soberana.
La solvencia fiscal frente a la seguridad geopolítica — Cañones, mantequilla y deuda soberana
El estallido de la guerra en Ucrania y la agudización de las tensiones en Taiwán y Oriente Próximo han liquidado definitivamente el «dividendo de la paz» de tres décadas del que disfrutó la economía mundial tras la Guerra Fría. Durante los años noventa y dos mil, las economías avanzadas redujeron su gasto en defensa del 4-6 % del PIB a niveles del 1,5-2 %, canalizando recursos hacia el estado del bienestar. Hoy, el regreso de la rivalidad entre bloques fuerza una aceleración del gasto militar que presiona unas cuentas públicas ya agotadas por el endeudamiento pospandemia.
El dilema clásico entre «cañones y mantequilla» se ha transformado en una disyuntiva financiera crítica: ¿cuánta deuda soberana adicional puede contraer un Estado para garantizar su seguridad física sin colapsar su estabilidad financiera? A diferencia de las inversiones productivas en infraestructuras de transporte o digitalización, el gasto militar carece de capacidad de autoreembolso económico. La adquisición de armamento compromete recursos no discrecionales en mantenimiento y operaciones durante décadas, convirtiendo el rearme en un déficit primario estructural y permanente.
La directriz del 2 % de la OTAN y la controversia sobre los eurobonos de defensa
En Europa, la exigencia de alcanzar un gasto militar mínimo del 2 % del PIB ha provocado una reconfiguración radical de los presupuestos nacionales. Países que tradicionalmente incumplían esta meta, como Alemania, Francia o Italia, han acelerado sus partidas militares, mientras Polonia y los países bálticos superan ya el 3-4 % del PIB. Alemania esquivó su freno constitucional a la deuda (Schuldenbremse) creando un fondo especial para las fuerzas armadas de 100.000 millones de euros financiado íntegramente mediante deuda soberana.
Paralelamente, ha cobrado fuerza en la Unión Europea la propuesta de emitir «bonos europeos de defensa» conjuntos, replicando el modelo NextGenerationEU. No obstante, los países del norte de Europa rechazan mutualizar el gasto militar aludiendo al riesgo moral y a la transferencia encubierta de pasivos. Esta pugna reaviva la volatilidad de los diferenciales soberanos en la eurozona, poniendo a prueba los límites de la cohesión fiscal comunitaria.
El presupuesto militar estadounidense de 900.000 millones y la trampa del interés neto
En Estados Unidos, la magnitud del esfuerzo bélico sobrepasa cualquier referencia histórica reciente. La Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) ronda los 900.000 millones de dólares anuales y pronto sobrepasará el billón de dólares impulsada por la renovación de la tríada estratégica y la inflación en componentes críticos. La defensa absorbe más de la mitad de todo el gasto discrecional federal.
La Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO) advierte de un punto de inflexión alarmante: el pago neto de intereses de la deuda federal (que supera ya los 36 billones de dólares) ha superado al presupuesto total de defensa. Financiar un gasto militar expansivo con emisiones del Tesoro a tipos altos genera una dinámica compuesta de acumulación de deuda que estrangula el margen de maniobra estratégico de la superpotencia.
El rearme en Asia Oriental — La duplicación japonesa y las garantías cuasifiscales de Corea
Asia Oriental constituye el otro epicentro del rearme global. Japón ha roto su techo histórico del 1 % del PIB para avanzar hacia el 2 % en 2027 en virtud de su Plan de Fortalecimiento de la Defensa. Pese a que el gobierno prometió subidas fiscales, los desajustes en la recaudación han forzado la emisión de bonos de construcción de defensa, tensando una deuda pública que supera el 260 % del PIB.
Corea del Sur mantiene un gasto militar en torno al 2,8 % del PIB, de los más altos de la OCDE. Asimismo, el auge de sus exportaciones armamentísticas ha descansado en amplias líneas de crédito y garantías otorgadas por el Banco de Exportación e Importación de Corea (KEXIM) y K-SURE. La elevación del límite legal de capital de KEXIM de 15 a 25 billones de wones ejemplifica cómo los pasivos contingentes y los compromisos cuasifiscales D3 aumentan en paralelo al éxito industrial.
Capitales no productivos y multiplicadores débiles — La trampa de la deuda militar
Desde la perspectiva del multiplicador fiscal, el gasto militar genera rendimientos netos muy limitados a medio y largo plazo. Si bien los contratos de defensa pueden estimular puntualmente la actividad industrial y el empleo técnico, el material bélico constituye un bien de capital no productivo que se almacena o se destruye. No mejora la productividad total de los factores (PTF) como lo hacen las infraestructuras civiles o la educación.
Adicionalmente, absorber ahorro privado para financiar deuda militar provoca un efecto expulsión (crowding-out) sobre la inversión productiva y desvía talento ingenieril escaso hacia fines bélicos. Al no expandirse la capacidad de crecimiento potencial, la carga del servicio de la deuda se perpetúa, erosionando la sostenibilidad de las finanzas del Estado.
Gobernanza fiscal en la era de la inseguridad — La necesidad de colchones presupuestarios
La historia económica demuestra que el declive de las grandes potencias rara vez se debe exclusivamente a reveses tácticos; sobreviene cuando la base fiscal no puede sostener la sobreextensión militar. Desde la Roma imperial hasta el Imperio británico, el endeudamiento bélico excesivo condujo al colapso financiero y a la devaluación monetaria. La solvencia fiscal sigue siendo la última trinchera de la defensa nacional.
Los Estados que no acumulan colchones fiscales durante los periodos de paz se ven obligados a pagar primas de riesgo punitivas en los mercados financieros cuando estalla una crisis. En WorldRealDebt monitorizamos el gasto militar y las garantías cuasifiscales como indicadores esenciales de alerta, recordando que olvidar los límites presupuestarios expone a los países a la quiebra antes incluso de entrar en combate.
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WorldRealDebt Research Desk. (2026). "Nueva Guerra Fría y explosión del gasto militar: El dilema macroeconómico de la deuda de seguridad." WorldRealDebt Sovereign Debt Observatory. Retrieved from https://worldrealdebt.com/es/stories/defense-spending-geopolitical-debt/Compartir este análisis
Fuentes y verificación
Fuentes oficiales / Official Sources: Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) Military Expenditure Database 2024-2025, Informes de gasto de defensa de la OTAN, Congressional Budget Office (CBO) Long-Term Budget Outlook, Libro Blanco de la Defensa de Japón, Ministerio de Defensa Nacional de Corea del Sur.
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