La deuda del gobierno central de Japón y la de las administraciones públicas no son la misma cifra
Detrás de la afirmación de que la deuda de Japón es altísima en relación con el PIB se esconde una diferencia de cobertura: este artículo aclara qué separa al gobierno central, a las administraciones públicas y a los fondos de la seguridad social.
JAPAN · 5 min · Actualizado 2026-04-25
La cifra de referencia de Japón es la deuda del gobierno central
El contador de Japón de WorldRealDebt toma como cifra de referencia la deuda del gobierno central que el Ministerio de Finanzas publica cada mes. Esa medida comprende los bonos del Estado, las letras del Tesoro y los préstamos. Su ventaja es que se trata de una serie oficial, citable y actualizada con frecuencia.
Pero su cobertura difiere de la deuda de las administraciones públicas que aparece en las tablas internacionales. Las administraciones públicas abarcan una porción más amplia del sector público, incluidos los fondos de la seguridad social. Por eso, cotejar sin más la cifra de la página de Japón con las clasificaciones del FMI o de la OCDE conduce a un error de interpretación.
Por qué Japón se ve distinto aun con un ratio elevado
El ratio de deuda sobre PIB de Japón es muy alto, pero muchos sostienen que la estructura de tenencia de los bonos y el régimen monetario amortiguan el riesgo. Buena parte de los bonos está en manos de inversores nacionales, del Banco de Japón y de las entidades financieras, y el hecho de que la deuda esté denominada en yenes reduce el riesgo propio de las crisis cambiarias.
Un riesgo cambiario bajo no equivale, sin embargo, a un riesgo fiscal bajo. Cuando el envejecimiento de la población, el gasto en seguridad social, un crecimiento débil y prolongado y la normalización de los tipos de interés se solapan, los intereses y la carga de refinanciar la deuda pueden agravarse con el tiempo.
Ventajas y límites de una medida centrada en el gobierno central
La deuda del gobierno central se actualiza con rapidez y enlaza directamente con el debate de política interna, lo que la convierte en una referencia idónea para un contador en tiempo real. Basta con consultar la fecha de referencia del Ministerio de Finanzas y la fórmula de interpolación para entender cómo se ha calculado la estimación del momento.
Su límite es que no logra mostrar de un vistazo la carga que soporta el conjunto del sector público. De ahí que la página de Japón insista, en sus preguntas frecuentes y en su página de fuentes, en la diferencia con la deuda de las administraciones públicas. Aquí la exactitud de la definición pesa más que la nitidez de la cifra.
En términos netos, el cuadro cambia
La deuda pública bruta se sitúa en el 262 % del PIB, pero neta de los activos financieros que posee el Estado baja al 155 %. Más de cien puntos porcentuales dependen de una sola decisión contable. Según cuál se cite, la posición de Japón parece muy distinta.
Los activos que se descuentan son sobre todo las reservas de los sistemas públicos de pensiones, las reservas de divisas y las participaciones en instituciones financieras públicas. Existen realmente, pero no son caja disponible para disponer libremente. Las reservas de pensiones tienen como contrapartida las prestaciones futuras, y las de divisas una finalidad asignada: la defensa del tipo de cambio.
Por eso es más prudente considerar que la bruta sobrestima la carga y la neta la subestima. La realidad está entre ambas, sin que exista un método aceptado para fijar ese punto.
En la práctica, el único principio firme es emplear la misma base que aquello con lo que se compara. Compare bruta con bruta y neta con neta, y considere de entrada poco fiable cualquier tabla que mezcle ambas bases.
Quién tiene realmente esos bonos
Más del 85 % de la deuda pública japonesa está en manos nacionales. Una parte importante figura directamente en el Banco de Japón, y el resto se reparte entre bancos, aseguradoras y fondos de pensiones del país. La proporción en manos extranjeras es baja frente a otras grandes economías.
La diferencia que introduce esta estructura se revela en una crisis. Los inversores extranjeros pueden recortar posiciones por razones propias o por criterio geopolítico, mientras que las instituciones nacionales a menudo deben seguir manteniendo deuda pública por requisitos regulatorios y de asignación de activos. La naturaleza de la presión vendedora es distinta.
Las tenencias del banco central son otra capa más. Los intereses que percibe el Banco de Japón revierten al final al Tesoro, y los vencimientos se recompran en buena medida. En visión consolidada, es defendible no leer esa parte como carga neta para el Estado.
Aun así, la arquitectura tiene su precio. Un banco central con una gran cartera de deuda pública sufre minusvalías cuando los tipos se normalizan, y sus decisiones monetarias quedan entrelazadas con la situación fiscal. Por eso las condiciones que han permitido sostener el 262 % deben leerse junto con el coste de esas condiciones.
Principios para comparar
La D1 de Corea y la deuda del gobierno central de Japón se acercan ambas a una medida estricta de la deuda pública, aunque no respondan exactamente al mismo marco. Tampoco coinciden con la deuda pública bruta de Estados Unidos ni con la deuda según el PDE de España. Una página de comparación debe dejar clara esa diferencia.
Al citar una cifra de deuda japonesa hay que precisar sin falta si se trata de «central government debt» o de «general government debt». Si falta esa única línea, ratios distintos referidos a un mismo Japón terminan pareciendo contradictorios.
Por eso una cifra japonesa debe leerse atendiendo a su cobertura, sus tenedores, su moneda y su estructura de vencimientos, y no solo a su tamaño. Si se pasan por alto esos cuatro elementos, se pierde a la vez la advertencia que encierra un ratio de deuda elevado y el amortiguador propio de Japón.
Fuentes y verificación
Fuentes: deuda del gobierno central del Ministerio de Finanzas de Japón, flujo de fondos del Banco de Japón, PIB de la Oficina del Gabinete (ESRI), y WorldRealDebt /japan/sources/.