La deuda PDE de España debe leerse dentro del marco de la eurozona

Una lectura conjunta de la deuda PDE/EDP —la referencia de la deuda pública española— con los tipos del BCE, las reglas fiscales de la eurozona y el desapalancamiento de los hogares.

SPAIN · 5 min · Actualizado 2026-04-25

El dato de referencia español es la deuda PDE de las Administraciones Públicas

En WorldRealDebt, la deuda pública de España corresponde a la deuda de las Administraciones Públicas que publica el Banco de España según el criterio PDE (o EDP, por sus siglas en inglés). Es exactamente el perímetro que emplean la vigilancia fiscal europea y los criterios de Maastricht.

Ese perímetro es más amplio que el agregado D1 de Corea o que la deuda de la Administración central japonesa. Por eso, cuando se compara la cifra española con la de otro país, conviene anotar siempre la definición «EDP general government debt».

En un país de la eurozona, los tipos y la moneda están separados

Como miembro de la eurozona, España no fija su propio tipo de interés de referencia. La política monetaria corre a cargo del BCE, y las finanzas públicas españolas se mueven dentro de los tipos de la zona euro y de las condiciones del mercado de bonos. Esa arquitectura genera riesgos distintos de los de un país con moneda propia.

Las reservas de divisas tampoco pueden interpretarse como las de un Estado con moneda autónoma. Los activos de reserva del banco central español se enmarcan dentro del Eurosistema. WorldRealDebt separa de forma explícita esta distinción, tanto en las fuentes como en la terminología.

La deuda de los hogares bajó tras la crisis, pero no desapareció

España atravesó un prolongado desapalancamiento de los hogares después de la crisis de la deuda soberana y del ajuste inmobiliario. En ese proceso, la ratio de crédito a los hogares sobre el PIB descendió por debajo de sus máximos anteriores, aunque sigue siendo sensible a los cambios en los tipos de interés y en el mercado laboral.

Ahí reside la razón para leer juntas la deuda pública y la deuda de los hogares. Cuando la consolidación fiscal del Estado y una mayor carga de amortización de las familias coinciden en el tiempo, el consumo y el crecimiento pueden sufrir un golpe combinado.

Adónde fue el coste del desapalancamiento de los hogares

La deuda de los hogares españoles ha bajado desde cerca del 85 % del PIB anterior a 2008 hasta el 47 % actual. Solo por la cifra parece un ajuste exitoso, pero buena parte de ese descenso no fue amortización voluntaria: fue la depuración de préstamos que ya no podían atenderse y un largo cierre del crédito nuevo.

El coste no desapareció: se desplazó. Las cuentas públicas absorbieron el saneamiento bancario y las prestaciones pagadas durante el desempleo masivo, y el ratio de deuda pública subió con fuerza en el mismo periodo. Lo que salió del libro de los hogares entró en el del Estado.

El coste en empleo fue aún más directo. El paro llegó a situarse a mediados de la veintena en porcentaje, y el juvenil muy por encima. Con la caída de los precios de la vivienda erosionando el patrimonio neto, los hogares recortaron gasto y la demanda interna se estancó durante años.

Por eso, cuando se cita el 47 % español como objetivo, hay que enunciar a la vez el camino recorrido para llegar ahí. Importar el nivel omitiendo el camino convierte la comparación en un malentendido en lugar de un consejo.

En qué se diferencia la base EDP de otras medidas

La deuda pública de referencia en España se elabora con la base EDP (procedimiento de déficit excesivo). Es el concepto de deuda bruta de las Administraciones públicas que la zona euro definió para que los Estados miembros vigilaran mutuamente su disciplina fiscal, conocido también como criterio de Maastricht.

Sus rasgos característicos son que se trata de deuda bruta y no neta, y que se registra a valor nominal. Los activos financieros en manos del Estado, por tanto, no se descuentan. Poner la deuda neta de Japón (155 %) junto a la deuda EDP española produce una comparación con bases desajustadas.

La base EDP está además estandarizada por definición para permitir la comparación entre Estados miembros. Es una ventaja dentro de la zona euro, pero implica también que comparar con un país de fuera exige comprobar de nuevo qué definición emplea la contraparte.

Si se compara con Corea, el D2 es la serie más próxima al EDP. El D1 tiene un perímetro más estrecho, de modo que enfrentarlo directamente al EDP hace que Corea parezca más baja de lo que es. Por eso este sitio muestra el D2 en paralelo en las pantallas de comparación internacional.

Principios para comparar a España

A España hay que mirarla teniendo en cuenta, a la vez, el marco de la eurozona, los tipos del BCE y las reglas fiscales de la UE. Compararla con Corea o con Estados Unidos solo por la ratio de deuda sobre PIB equivale a borrar las diferencias de soberanía monetaria y de gobernanza fiscal.

La página de España de WorldRealDebt presenta por separado las series del Banco de España, del INE, de la IGAE y de Eurostat. El lector puede contrastar el dato de referencia con la fuente de cada indicador y calibrar así hasta qué punto puede citarlo.

La deuda PDE, en particular, se define dentro del sistema europeo de vigilancia; por eso, aunque un artículo de política nacional y una tabla estadística de la UE empleen las mismas palabras, conviene cotejar a la vez su criterio y su periodicidad de publicación.

Fuentes y verificación

Fuentes: Banco de España (deuda pública y cuentas financieras), INE (PIB, población e IPC), indicadores presupuestarios de la IGAE, EDP de Eurostat y WorldRealDebt /spain/sources/.

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